Alquilar cuesta hoy tres veces menos que pagar la cuota para una casa propia

Jun 6, 2011   //   Publicado por: elinmobiliario.com   //   Novedades  //  Dejar un Comentario


Alquileres en subaLa idea de la vivienda propia siempre está presente en los proyecto de vida de los argentinos, pero este sueño es cada vez más difícil de concretar. El complicado acceso al crédito hipotecario, los elevados precios de los departamentos y casas, y la inexistencia de instrumentos para ahorrar, obliga a la gran mayoría a elegir otras opciones más viables que la compra de un inmueble. En este contexto, hoy en día, es preferible alquilar a comprar.

Para entender este fenómeno, tomamos como ejemplo la adquisición de un departamento nuevo de 60 m2 contra el alquiler de otro de similar tamaño, siempre considerando el promedio de los barrios de la Ciudad de Buenos Aires. En promedio, el valor de un inmueble de estas características ronda alrededor de los 275.000 pesos (o 69.000 dólares). Dicho precio hace inaccesible la compra del mismo mediante ahorro previo para la gran mayoría de las personas, por lo que existen mercados crediticios que financian dicha compra mediante la entrega de préstamos hipotecarios. En la Argentina, dicho financiamiento llega hasta el 70% del valor de la vivienda y se calcula con el sistema francés.

Así, para el caso analizado, con un crédito a 20 años a la tasa promedio de mercado que se consigue hoy en día (25,4%), la cuota inicial que se debe abonar por el crédito es de $3.606, mientras que por un departamento alquilado de las características mencionadas se paga, en promedio, entre 1200 y 1300 pesos. En consecuencia, se gasta hasta tres veces más en las cuotas mensuales de los préstamos de una casa propia, que en el alquiler de una vivienda.

Este escenario es muy distinto al que se daba en los años ´90: en aquel momento, el alquiler de un departamento de 60 m2 se encontraba alrededor de los 500 pesos, mientras que la cuota inicial de los préstamos hipotecarios era de $617. La diferencia entre alquilar y comprar era sustancialmente menor a la que se presenta hoy en día.

Desde la devaluación de 2002, los precios de las viviendas en Capital Federal crecieron un 460% (impulsado especialmente por el aumento de los costos, que llegó a 316%) y los salarios se expandieron un 270%. En cambio, los alquileres aumentaron un 130%. Esta dispar evolución generó un cambio de los precios relativos, encareciéndose las cuotas hipotecarias en relación con los salarios, pero con un abaratamiento relativo de los alquileres.

Actualmente, el acceso al financiamiento es bastante complicado, dado que el costo financiero total de la oferta actual de créditos es alto. En el caso que tratamos anteriormente, si una familia desea acceder a una financiación del 70%, debe contar con ingresos superiores a los 9.900 pesos. Además, debe poseer un ahorro previo de $ 82.300 (casi u$s 21.000), que de por sí ya es difícil, en una contexto de elevada inflación.

Como resultado, la participación de las hipotecas en el total de compra/venta de inmuebles se ha reducido fuertemente desde los años noventa, siendo actualmente hasta cuatro veces menor al promedio de esos años. Asimismo, el peso del crédito hipotecario en el PIB también se redujo, llegando hasta un 0,7% en el 2010, cuando en Brasil y Chile dichas cifras llegan hasta los 3,5% y 7,0%, respectivamente.

Es importante recalcar que un buen mercado financiero no solo contribuiría a que las personas accedan más fácilmente a la vivienda propia, sino que generaría además un impulso para la economía general, dado que el sector de la construcción explica casi un 6% del PIB.

FUENTE: abeceb.com

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